“La fuga” de fondo, la cama
desecha, chocolate y él en mi cabeza. ¿Por qué no deja de dar vueltas por mis
recuerdos? Es como si hubiesen abierto una rendija en mi memoria. Lo peor de
todo es saber que es por el único lugar por el que va a pasear a mi lado, que
mi cama va a seguir vacía y que por dudar, dudo hasta de si volveré a verle.
Creo que todo el mundo conoce esa
sensación: lo más bonito de un verano, los besos más dulces, las miradas que
más transmiten, los días y las noches juntos… Y que acabé en nada. Que terminé
con una vuelta a la realidad, como si solo hubiese sido un sueño del que solo
son testigos unas cartas en el cajón.
Eso y mis recuerdos, que a este
paso se van a marear de tanto rondar entre mi cabeza y, sí por que no, mi corazón;
y os prometo que algo vibra cuando leo todo aquello que él se encargó de dejar
por escrito, para que nunca se nos olvide, a mi el roce de sus labios y a él
esa gran familia.
Todo tiene su tiempo, y nadie
sabe si el destino hará que vuelva o si simplemente ocupará un lugar especial
en el pasado.
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