miércoles, 8 de enero de 2014

Más bonita que ninguna...

Rutina. Una palabra tan mágica como peligrosa. Volver a empezar, conectar, cambios, prisas, estrés… Y seguridad, confianza, rencuentro. Siempre la misma historia, ese choque de sentimientos en el que se debate siempre la misma lucha: ganas y añoranza.
Ganas de lo nuevo e intrépido de esa gran ciudad, con todas sus metas y recovecos, sus locuras y esa gente tan maravillosa y distinta. Y en la cara oscura todo eso que dejas atrás, y a ellas, que son lo más bonito que tiene esta pequeña ciudad.

Pregunte donde pregunte siempre oigo lo mismo, aunque estén enamorados de Madrid y de su fiesta: ir a Segovia es volver a casa. Cada fin de semana cuando la veo no puedo evitar sonreír, porque ella me ha visto crecer.

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